Un agujero negro en rotación funciona como un generador cósmico: su giro inyecta energía en una nube escalar invisible, uno de los candidatos a ser materia oscura. Un campo escalar es como la temperatura: en cada punto del espacio se define con un solo número, sin flechas ni vectores. La nube crece hasta desbordarse. Entonces colapsa, lanzando un haz estrecho de radioemisión, un láser natural que dura milisegundos pero brilla más que una galaxia entera. Este pulso de radio lleva la huella de todo lo que lo rodea: gas, polvo, estrellas; por eso los astrónomos lo usan para sondear las regiones más curvadas del espacio-tiempo, una idea en la que trabajó Robert Dicke. A partir de las características del destello se puede incluso determinar qué tipo exacto de materia oscura lo originó. La gran sorpresa: estos destellos podrían convertirse en la única ventana directa al sector oscuro del Universo, invisible para los telescopios convencionales.
El campo escalar es más simple que el electromagnético: en cada punto del espacio se describe con un solo número, como la temperatura de una habitación.