En un cristal de fluoruro de manganeso, los átomos están dispuestos como una fila de soldados. Pero dentro de esta formación hay un patrón oculto: los momentos magnéticos de los átomos apuntan en direcciones opuestas, y el patrón cambia cuando se gira el cristal. Este orden se llama altermagnético: no produce magnetismo neto, pero afecta las propiedades del material.
Los científicos calentaron y comprimieron el cristal, observando cómo absorbía el calor. Resultó que a cierta temperatura y deformación, el cristal cambia bruscamente su comportamiento, algo parecido a cómo el hielo se derrite a cero grados. Los cálculos por computadora confirmaron que en ese punto el orden magnético oculto desaparece.
Este método permite encontrar puntos similares en otros materiales. Y así se pueden estudiar estados cuánticos que antes eran inaccesibles para las mediciones.
El fluoruro de manganeso es un mineral que se usa en óptica, pero sus propiedades magnéticas siguen sorprendiendo a los físicos.