El cambio de temperatura de un material magnético cuando se expone a un campo magnético variable.El efecto magnetocalórico es un fenómeno en el que un material magnético cambia su temperatura al ser expuesto a un campo magnético variable. Cuando se aplica un campo magnético, el material se calienta; cuando se retira el campo, se enfría. Este efecto es la base de la refrigeración magnética, una tecnología que promete reemplazar los sistemas de enfriamiento por compresión de gas con una alternativa más respetuosa con el medio ambiente, que no depende de refrigerantes que agotan la capa de ozono ni de compresores mecánicos.
El efecto fue descubierto por Emil Warburg en 1881 en hierro, y la explicación teórica fue desarrollada por Pierre Weiss y Auguste Piccard en 1917. La idea de la refrigeración magnética fue propuesta por Peter Debye y William Giauque en las décadas de 1920 y 1930, respectivamente.
El efecto surge del acoplamiento entre los momentos magnéticos y las vibraciones de la red cristalina (fonones) en un material. En un material paramagnético o ferromagnético, los momentos magnéticos están orientados aleatoriamente en ausencia de campo. Al aplicar un campo magnético, los momentos se alinean, reduciendo la entropía magnética. Para mantener constante la entropía total (en un proceso adiabático), la entropía de la red debe aumentar, lo que significa que el material se calienta. Por el contrario, al retirar el campo, los momentos se desordenan, aumentando la entropía magnética, por lo que la red se enfría. Este cambio de temperatura puede aprovecharse en un ciclo de refrigeración aplicando y retirando repetidamente el campo mientras se transfiere calor hacia o desde el material.
La refrigeración magnética se utiliza en criogenia para alcanzar temperaturas ultrabajas (por debajo de 1 K) y se está desarrollando para el enfriamiento a temperatura ambiente en refrigeradores domésticos y sistemas de aire acondicionado, ofreciendo mayor eficiencia energética y sin refrigerantes nocivos.
El efecto magnetocalórico también se observa en la corona solar, donde los cambios en el campo magnético pueden calentar el plasma a millones de grados, contribuyendo a las erupciones solares.

















