Un caldero burbujeante: el vapor sube, el agua hierve y la temperatura varía de un punto a otro. Así también en el espacio: las nubes de gas alrededor de estrellas jóvenes no son esferas lisas, sino una mezcla agitada con remolinos y variaciones de densidad. Durante mucho tiempo, los astrónomos consideraron estas nubes homogéneas, pero esa simplificación puede distorsionar las conclusiones.
Los científicos construyeron un modelo computacional de una nube alrededor de una estrella caliente solitaria, con y sin turbulencia. Descubrieron que los remolinos afectan directamente el brillo de las líneas de emisión: la línea de nitrógeno [N II] se vuelve más brillante, mientras que la línea de oxígeno [O III] se atenúa. Esto altera las estimaciones de metalicidad (cuántos elementos pesados hay en el gas) y de otras propiedades. El error alcanza 0.1 dex, como si pesaras azúcar con una balanza que siempre miente un 20%.
La diferencia también se aprecia en la densidad: los indicadores infrarrojos, ópticos y ultravioleta dan números distintos para la misma nube. Es como medir la altura de una persona con diferentes reglas: cada una muestra algo distinto. Para conclusiones precisas, se necesitan grandes tablas de modelos con turbulencia que abarquen condiciones tanto en galaxias cercanas como lejanas.
La turbulencia en el gas interestelar puede ser causada por explosiones de supernovas: las ondas de choque mezclan el gas, como una cuchara revuelve el azúcar en el té.