Se propone un nuevo mecanismo para generar reliquias cosmológicas —agujeros negros, ondas gravitacionales y posiblemente materia oscura— en el modelo del universo rebotante. Las reliquias surgen de dos maneras: (i) objetos compactos y ondas gravitacionales, nacidos antes del rebote y que permanecían fuera del horizonte, entran al horizonte tras la expansión; (ii) los halos de materia oscura, formados en el colapso, salen del horizonte y al regresar colapsan en agujeros negros. A diferencia de los agujeros negros primordiales inflacionarios, estos objetos no tienen origen cuántico, sino estructural no lineal. El análisis del horizonte de partículas y de las condiciones de cruce muestra que las perturbaciones u objetos compactos de más de 90 m sobreviven al rebote. La población resultante abarca un amplio rango de masas y ofrece una explicación unificada de la materia oscura, el fondo de ondas gravitacionales y el rápido crecimiento de agujeros negros supermasivos y galaxias tempranas.
El Universo puede comportarse como un resorte: comprimirse hasta tamaños microscópicos y luego expandirse de nuevo. En este ciclo de compresión y rebote nacen los agujeros negros y la materia oscura. Durante la compresión, como en una espiral que se retuerce, aparecen densificaciones — grumos de materia y ondas gravitacionales (ondulaciones del espacio-tiempo). Si el grumo tiene suficiente masa, no se desintegra en el rebote, y más tarde da lugar a galaxias.
Este mecanismo resuelve varios misterios cósmicos de una vez. La materia oscura resulta no ser partículas exóticas, sino un enjambre de agujeros negros invisibles que sobrevivieron a ciclos anteriores. Las potentes ondas gravitacionales que surgen durante la compresión crean un fondo que captan los detectores modernos. Y los agujeros negros supermasivos pudieron crecer incluso antes de que las galaxias se formaran a su alrededor, porque sus semillas aparecieron mucho antes del Big Bang, en el momento del rebote anterior.
🎯 Para que un grumo de materia sobreviva al rebote, su diámetro debe ser de al menos 90 metros, la longitud de un campo de fútbol.
🎬 Un cosmos cíclico, que se comprime y renace, se describe en la novela «Tau Cero» de Paul Anderson: los protagonistas observan la muerte y el nacimiento de un nuevo mundo.