La imagen habitual: la gravedad siempre atrae. Pero si una masa está en dos puntos a la vez, como en una foto de doble exposición, todo se invierte. La teoría cuántica permite que una partícula esté allí y aquí, literalmente. Cuando 'revelamos' esa instantánea, es decir, determinamos dónde estaba realmente el objeto, un cuerpo de prueba siente un empujón hacia afuera. No hay viento, solo una paradoja cuántica.
Esto funciona gracias al valor débil negativo: la medición a posteriori reescribe la historia del movimiento. Parece como si el propio tejido del espacio se curvara al revés por un instante. Un experimento con nanodiamantes comprobará si es así y ayudará a entender la naturaleza cuántica de las ondas en el espacio, la energía oscura y los agujeros negros.
El efecto de valores débiles fue predicho teóricamente por Yakir Aharonov en 1988.
Sin mochilas antigravedad de ciencia ficción: esta repulsión es fugaz y funciona según las leyes del azar.