Una fuerza por unidad de área que surge de efectos mecánico-cuánticos, como las fluctuaciones del vacío.La presión cuántica es una fuerza por unidad de área que surge de efectos mecánico-cuánticos, como la energía de punto cero de las fluctuaciones del vacío. Se manifiesta como un empuje o tirón sutil sobre objetos a escalas microscópicas, y experimentos recientes han demostrado que incluso puede hacer que la gravedad repela en ciertas configuraciones. Esta presión es un actor clave en la óptica cuántica y en el efecto Casimir, donde puede atraer o repeler superficies cercanas.
El concepto de presión cuántica tiene sus raíces en el efecto Casimir, predicho por Hendrik Casimir en 1948. La idea de que las fluctuaciones del vacío ejercen presión se extendió más tarde a otros sistemas cuánticos, incluidos los condensados de Bose-Einstein.
La presión cuántica se origina en el principio de incertidumbre: incluso en un vacío perfecto, los campos fluctúan, creando un fondo de partículas virtuales. Cuando se introducen límites o superficies, estas restringen dichas fluctuaciones, dando lugar a una fuerza neta: el efecto Casimir. En gases atómicos ultrafríos, la presión cuántica también surge de la energía cinética de las partículas confinadas, influyendo en su comportamiento colectivo.
La presión cuántica se aprovecha en los sistemas microelectromecánicos (MEMS) y en el diseño de sensores cuánticos, donde afecta el comportamiento de pequeños resonadores mecánicos.
La presión cuántica es tan intensa que puede unir dos placas metálicas sin carga con una fuerza medible, incluso en un vacío perfecto.




