El cerebro no es una sola computadora grande, sino más bien una orquesta donde diferentes grupos de músicos tocan sus partes. Las redes de neuronas encargadas de la memoria, la atención o las emociones están constantemente conversando entre sí. En la enfermedad de Alzheimer, esta orquesta comienza a desafinar: algunos grupos se callan, otros tocan fuera de tiempo. Pero, ¿cómo ver esto en una imagen del cerebro?
Los científicos idearon un truco ingenioso. Tomaron miles de registros de actividad cerebral en estado de reposo, cuando la persona simplemente está acostada en el escáner sin pensar en nada en particular. Luego "ocultaron" parte de los datos, como si taparan con la mano algunas notas en la partitura de un grupo de músicos. El modelo aprendió a adivinar qué había allí mirando a los otros grupos. Así aprendió a comprender cuán fuertemente dependen unas redes cerebrales de otras.
Cuando aplicaron este modelo a pacientes con enfermedad de Alzheimer, descubrieron que las conexiones entre redes cambian. Especialmente afectadas están las redes responsables de la reflexión interna (modo predeterminado), las emociones (límbica) y la atención. Además, con estos cambios no solo se puede distinguir a un enfermo de una persona sana, sino también evaluar cuánto ha avanzado la enfermedad. Es como si el director, al ver cómo los músicos dejan de escucharse entre sí, pudiera predecir cuándo la orquesta se desmoronará por completo.
Este enfoque no es solo otro algoritmo. Muestra qué conexiones se rompen primero. Y eso significa que los médicos podrán detectar antes las señales de alerta y, posiblemente, intervenir antes de que la memoria empiece a fallar.
La red de modo predeterminado está activa cuando la persona sueña despierta o recuerda el pasado. En la enfermedad de Alzheimer, es una de las primeras en perder conexión con otras redes.