Técnicas como los ultrasonidos y el eco de neutrones monitorizan tumores cerebrales y su tratamiento sin procedimientos invasivos.La monitorización cerebral no invasiva se refiere a técnicas que evalúan la función, estructura o patología del cerebro sin penetrar el cráneo ni insertar sondas en el tejido cerebral. Estos métodos son esenciales para diagnosticar y seguir afecciones como tumores cerebrales, enfermedad de Alzheimer y lesiones traumáticas, minimizando el riesgo y las molestias para el paciente. Algunos ejemplos incluyen la espectroscopia óptica, los ultrasonidos focalizados y los protocolos avanzados de resonancia magnética.
La monitorización cerebral no invasiva tiene sus raíces a principios del siglo XX con la electroencefalografía (EEG), pero los métodos modernos de óptica y ultrasonidos se han desarrollado en las últimas décadas. El uso de ultrasonidos focalizados para la terapia cerebral ha ganado terreno desde los años 2000.
Estas técnicas utilizan fuentes de energía externas, como luz, ondas sonoras o campos magnéticos, para interactuar con el tejido cerebral y medir la respuesta. Por ejemplo, la espectroscopia óptica emite luz infrarroja cercana a través del cráneo y analiza cómo se dispersa y absorbe, revelando cambios en la oxigenación sanguínea o la composición del tejido. Los ultrasonidos focalizados pueden enviar ondas sonoras a través del cráneo para crear imágenes o incluso producir efectos terapéuticos, mientras que la resonancia magnética utiliza gradientes magnéticos para mapear las moléculas de agua en el cerebro.
Estas técnicas se utilizan para monitorizar tumores cerebrales durante el tratamiento, detectar signos tempranos de la enfermedad de Alzheimer y guiar terapias como la ablación por ultrasonidos focalizados sin necesidad de cirugía.
Un haz de ultrasonidos focalizados puede moldearse para atravesar el cráneo y 'girar' dentro del cerebro, lo que permite apuntar con precisión a estructuras profundas sin dañar el tejido circundante.















