Los agujeros negros no son abismos silenciosos, sino diapasones naturales. Su rápida rotación, predicha por Roger Penrose, hace cantar al propio espacio-tiempo, generando una corriente de las partículas más ligeras: los axiones. Estos se acumulan alrededor del agujero, como el sonido en una sala de conciertos, y comienzan a oscilar al unísono. Así surge una nube que emite ondas gravitacionales de una sola nota constante: un diapasón cósmico que suena durante millones de años.
Antes, los científicos intentaban captar esta canción de agujeros individuales, monitoreando su rotación. Ahora han considerado que solo en nuestra Vía Láctea hay unos cien millones de estos diapasones. Su coro colectivo crea un zumbido que ya pueden captar los detectores creados por Rainer Weiss (LIGO). La próxima generación de instrumentos, como el Einstein Telescope, podrá distinguir las notas de axiones aún más ligeros, acercándonos a la solución del misterio de la materia oscura.
Las ondas gravitacionales de los axiones son sorprendentemente puras, como la nota de un diapasón que suena durante millones de años sin una sola falla.
En 'Interestelar', las ondas gravitacionales servían como puente a través del tiempo, pero aquí captamos la verdadera melodía que cantan los agujeros negros.