En el centro de la Vía Láctea, entre densas nubes de gas y polvo, hay una región llamada Sagitario C. Se parece a un cruce muy transitado: aquí nacen estrellas, chocan corrientes de materia, y todo ello se ilumina con rayos X. Durante mucho tiempo, ese resplandor fue un misterio.
Los astrónomos revisaron el archivo de observaciones de dos telescopios de rayos X, Chandra y XMM-Newton, y examinaron la nube en detalle. Resulta que el brillo se compone de dos partes. Una es gas caliente (plasma) con una temperatura de alrededor de un millón de grados, como en las regiones típicas donde nacen estrellas. Pero la segunda parte es más caliente, casi 90 millones de grados. Ese calor no surge solo por estrellas jóvenes.
Lo más interesante es que la nube se expande, y hay datos de movimiento del gas a unos 800 kilómetros por segundo. Es muy rápido: en un segundo, ese gas recorrería la distancia entre Moscú y Nizhni Nóvgorod. Lo más probable es que en la nube haya explotado recientemente (en términos cósmicos, hace unos 1700 años) una estrella masiva. La onda expansiva calentó el gas y lo hizo expandirse, como el aire en un globo que revienta.
Así, Sagitario C resultó no ser solo una región de formación estelar, sino un lugar donde conviven el nacimiento y la muerte de las estrellas. Esto ayuda a entender cómo vive y cambia el centro de nuestra Galaxia.
Si una explosión así ocurriera en lugar del Sol, la onda expansiva llegaría a la Tierra en una hora y media.
En la novela 'Hyperion' de Dan Simmons, la explosión de una supernova en el centro de la galaxia causa la destrucción de toda una civilización.