Un trozo de aleación de europio e indio, al enfriarse en un campo magnético, se comporta como el agua que no se congela de una vez, sino primero en una esquina del vaso y luego en otra. A una temperatura de unos 16 kelvin (menos 257 grados Celsius), este material pierde bruscamente sus propiedades magnéticas, pero un campo intenso de unos 25 000 oersteds divide ese salto único en dos pasos consecutivos.
Las mediciones de capacidad calorífica mostraron que, en lugar de un pico agudo en campo nulo, aparecen dos picos más pequeños. La transición ocurre en dos etapas: primero se reordena una región del cristal y luego otra. El análisis con rayos X del entorno local de los átomos de europio no reveló ningún cambio: los átomos no se desplazan, solo cambia su orden magnético. Por eso, los científicos explican la doble etapa precisamente por el campo magnético, y no por una reestructuración de la red cristalina.
Esta transición en dos pasos es importante para la refrigeración magnética: si el material cambia su entropía magnética en dos etapas, se puede controlar con mayor precisión la extracción de calor. La aleación Eu₂In es un ejemplo raro donde el campo no elimina la brusquedad de la transición, sino que la divide en dos, lo que abre el camino para ajustar los refrigeradores magnéticos.
A 16 kelvin, la aleación de europio e indio está más fría que la superficie de Plutón, pero su transición magnética aún puede "estirarse" en dos pasos con un campo de solo 25 000 oersteds, aproximadamente 50 veces más intenso que el imán de la puerta de un refrigerador.