El Universo se expande, pero ¿a qué velocidad? Los astrónomos llevan décadas debatiendo el valor exacto de la constante de Hubble. Dos métodos clásicos arrojan resultados ligeramente distintos. Ahora ha surgido un tercero: las enigmáticas ráfagas de radio.
El método recuerda a medir la profundidad de un pozo lanzando un puñado de arena: los granos más pesados llegan al fondo antes que los ligeros. Aquí, en vez de granos de arena, tenemos ondas de radio de distintas frecuencias, y en lugar del aire, nubes de electrones en el espacio. Las frecuencias bajas se frenan más y se retrasan respecto a las altas. A partir de esa diferencia de retardo, los científicos calcularon la distancia a la fuente y, después, la velocidad de expansión. Tras analizar más de 2100 ráfagas del catálogo del telescopio CHIME, obtuvieron un resultado: alrededor de 74 km/s por cada 3,26 millones de años luz. El margen de error es del 18% por ahora, pero
Es sorprendente que algunas ráfagas, en milésimas de segundo, emitan más energía que el Sol en 100 años. Una medición independiente de la constante de Hubble ayudará a zanjar el debate y, de paso, a precisar la edad y el destino del Universo.
La ráfaga de radio más potente registrada liberó en milisegundos tanta energía como la que produce nuestro Sol en todo un siglo.