
Un radiotelescopio chino capaz de detectar la emisión de hidrógeno a 21 cm.El Telescopio Esférico de Apertura de Quinientos Metros (FAST) en Guizhou, China, es el radiotelescopio de apertura llena más grande del mundo, con un diámetro de plato de 500 metros. Su principal objetivo científico es detectar la línea de hidrógeno de 21 centímetros — la emisión de radio característica de los átomos de hidrógeno neutro — lo que permite a los astrónomos mapear la distribución de gas en las galaxias y explorar la época de reionización cuando se formaron las primeras estrellas. FAST también es un instrumento clave para detectar ráfagas rápidas de radio (FRB), púlsares y posibles señales extraterrestres.
FAST comenzó su construcción en 2011 y logró su primera luz en septiembre de 2016, con operaciones completas a partir de enero de 2020. Fue diseñado como sucesor del Observatorio de Arecibo, que fue destruido en 2020. La línea de 21 cm fue predicha por Hendrik van de Hulst en 1944 y detectada por primera vez por Harold Ewen y Edward Purcell en 1951.
La línea de 21 cm surge de la transición hiperfina en el hidrógeno neutro: el espín del electrón se invierte respecto al espín del protón, emitiendo un fotón con una longitud de onda de 21,1 cm. La enorme área colectora de FAST lo hace extremadamente sensible a esta débil emisión. El telescopio utiliza una superficie activa — 4.450 paneles triangulares controlados por actuadores — para deformar el plato en un paraboloide, enfocando las ondas de radio en receptores suspendidos sobre él. Su sensibilidad le permite detectar hidrógeno en galaxias distantes y captar los breves e intensos pulsos de las FRB.
FAST se utiliza para estudios de hidrógeno en galaxias cercanas, matrices de temporización de púlsares para la detección de ondas gravitacionales y la búsqueda de ráfagas rápidas de radio. Sus datos también contribuyen a los estudios de la distribución de la materia oscura mediante el mapeo del hidrógeno.
El plato de FAST es tan grande que podría albergar 30 campos de fútbol, y su sensibilidad es tan alta que puede detectar una señal de teléfono móvil en la Luna.








