Imagina que necesitas examinar un copo de nieve sin dejar que se derrita ni se dañe. Algo así es lo que enfrentan los científicos que quieren estudiar proteínas individuales, esas diminutas máquinas moleculares de la vida. Una proteína en solución tiembla constantemente y se agrupa con sus vecinas, y en un microscopio electrónico el haz la destruye. Los autores del nuevo trabajo han construido un dispositivo que resuelve este problema: extrae las proteínas del líquido, las enfría hasta la temperatura del helio líquido y las lanza a una cámara de vacío a la velocidad de una bala.
El corazón del dispositivo es la combinación de dos técnicas. Primero, una corriente de gas con proteínas pasa por una boquilla estrecha: el gas se expande bruscamente y se enfría, como un aerosol que se congela en el cuello. Las proteínas quedan "congeladas" en posturas aleatorias pero fijas, como estatuas en pleno salto. Luego, las partículas entran en una lente aerodinámica, un sistema de anillos que comprime el flujo en un haz fino, desechando todo lo superfluo. El resultado es un denso chorro de proteínas individuales que vuelan en una sola dirección.
Para comprobar que el haz está formado realmente por proteínas individuales y no por grumos aglomerados, los científicos utilizaron un potente láser. Un pulso corto arranca electrones de las partículas, y según cómo se dispersan esos electrones se puede reconstruir el tamaño y la forma de cada partícula. Resultó que las proteínas conservan su estructura y no se destruyen durante el vuelo. La densidad del haz alcanzó los cien millones de partículas por centímetro cúbico, como si en un dedal cupiera la población de una gran ciudad.
Este instrumento abre la puerta a tomar "retratos" de biomoléculas individuales con resolución atómica. Un láser de rayos X puede iluminar la proteína en vuelo y capturar su sombra antes de que la molécula se destruya. Y el enfriamiento a temperaturas ultrabajas permite estudiar las propiedades cuánticas de partículas grandes, por ejemplo, comprobar si una proteína entera puede comportarse como una onda. Las proteínas congeladas en pleno vuelo son como instantes de vida detenidos, que ahora pueden examinarse sin prisa.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.09090
We report a cryogenic buffer-gas-cell-aerodynamic-lens-stack setup that enables the generation of shock-frozen, dense, and controllable beams of various nanoparticles in the gas phase, including small and low-density species such as isolated proteins. We demonstrate characterization of the setup using strong-field ionization combined with velocity-map imaging, allowing the unambiguous detection of nanoparticles in the protein-size range and full reconstruction of the particle beams including determination of particle flux and number density. The generation and characterization workflow presented here provides a valuable approach for protein-like sample preparation and delivery in single-particle diffractive imaging, microscopy, and low-temperature nanoscience.
Las proteínas en el haz vuelan a unos 200 metros por segundo, más rápido que el sonido. En un segundo, una proteína así recorre una distancia equivalente a dos campos de fútbol.