La luz, como una cuerda que se sacude, oscila en un plano determinado. Los astrónomos e ingenieros suelen rotar la imagen con un sistema de tres espejos, el llamado espejo K, pero al hacerlo, el plano de oscilación de la luz también rota involuntariamente. Para mediciones precisas, eso es un problema.
Los autores del nuevo trabajo encontraron una salida simple: colocaron una placa transparente antes del espejo y otra después, que rotan el plano de oscilación, y las hicieron girar a la mitad de velocidad que el propio espejo. Así, todos los giros extra se compensan entre sí, y la luz sale con la misma orientación de oscilación con la que entró.
Este truco funciona para cualquier ángulo del espejo, cualquier material y cualquier estado de la luz. Esto significa que los astrónomos podrán ver el cielo con más nitidez, y los ingenieros cuánticos, controlar con mayor precisión las partículas de luz.
La polarización de la luz se puede ver a través de unas gafas de sol comunes: dejan pasar solo las oscilaciones en un plano, por eso el cielo se ve más oscuro.