Una estrella que ha agotado su combustible colapsa sobre sí misma. Sus capas externas se dispersan y su núcleo se comprime hasta densidades inimaginables. Alguna vez se pensó que este proceso terminaba en un punto —una singularidad— donde las leyes de la física se rompen. El nuevo trabajo muestra que, justo antes del final, dentro del futuro agujero negro ocurre algo extraño. El espacio, que hasta entonces se comprimía obedientemente junto con la materia, de repente «se rompe»: deja de parecerse al vacío familiar y comienza a comportarse como un medio elástico.
Los autores llaman a este momento «ruptura de Minkowski», en honor al espacio vacío sin gravedad. Se puede comparar con una esponja que se aprieta por todos lados. Mientras está húmeda y blanda, se comprime fácilmente. Pero en cierto punto el agua sale y la esponja se vuelve rígida: casi no se puede seguir apretando. Así ocurre aquí: cuando el horizonte interno del agujero negro desaparece, los efectos cuánticos dejan de ocultarse y comienzan a repeler la materia con una fuerza enorme.
Para describir este proceso, los científicos utilizaron dos aproximaciones. Una para la energía-momento, que es lo que presiona y deforma el espacio. La otra para la propia materia en caída, donde su movimiento se asemeja al flujo de un fluido con correcciones cuánticas. Resultó que después de la «ruptura de Minkowski», en la ecuación principal que describe la compresión aparece un término adicional: el potencial cuántico. Y no solo frena el colapso, sino que se opone activamente a él.
Este trabajo es un paso más hacia la comprensión de cómo la mecánica cuántica y la gravedad conviven en las condiciones más extremas. Quizás la singularidad no sea un punto final, sino una puerta hacia una nueva física, donde el espacio y la materia se comportan de maneras muy distintas a las que estamos acostumbrados.
El nombre «ruptura de Minkowski» hace referencia al matemático Hermann Minkowski, quien fue el primero en comprender que el espacio y el tiempo son un escenario único donde se desarrollan todos los eventos. Dentro de un agujero negro, ese escenario se agrieta.
En la novela «Solaris» de Stanisław Lem, el océano del planeta se comporta como un fluido cuántico capaz de alterar la estructura del espacio: ¿no es acaso una ilustración del potencial cuántico que repele la materia dentro de un agujero negro?