El nacimiento cuántico de mundos se ocultaba bajo la forma de copas de vino. Las matemáticas de los agujeros de gusano euclidianos dibujan un factor de escala con copa, tallo y base. Resultó que cuanto más delgado es el tallo, más probable es que nazca un universo. Y cuando la carga se anula, la garganta desaparece y la creación hawkingiana desde la «nada» se convierte en un mero caso límite. Los físicos han obtenido una familia unificada donde la inflación surge naturalmente, y la pregunta sobre la medida —por qué nos tocó precisamente este universo— adquiere nueva intensidad.
🎯 El factor de escala de estos agujeros de gusano traza el perfil de una copa de vino: la copa ancha es el futuro universo, el tallo delgado la garganta, y la base la región asintótica lejana. De ahí el poético nombre que los físicos dieron a su solución.
🎬 Si en «Interstellar» un agujero de gusano es un portal a otra galaxia, aquí es una cuna cuántica de universos, congelada en el tiempo euclidiano.