En 2011, el cometa Lovejoy se zambulló en la corona solar. En ese mismo instante, las cámaras registraron una llamarada brillante. ¿Coincidencia? Los científicos lo comprobaron: el cometa puede agitar las líneas magnéticas, pero para provocar semejante llamarada, no tuvo suficiente potencia. Ahora está claro: los futuros cometas buceadores ayudarán a desvelar los misterios de la actividad solar.
🎯 El núcleo del cometa Lovejoy se redujo de tamaño tras atravesar la corona, pero el cometa sobrevivió y se convirtió en uno de los más brillantes de la década.