Los físicos han calculado el efecto Hall de espín para gravitones en un espacio-tiempo curvado. Los gravitones con diferente helicidad (sentido de rotación) se desvían en direcciones opuestas debido a la curvatura de Berry, una propiedad geométrica de los campos cuánticos. Es parecido a cómo una pelota giratoria cambia su trayectoria en el aire. La magnitud de la separación para los gravitones resultó ser exactamente el doble que para los fotones.
La gravedad es la curvatura del espacio-tiempo, y no una simple atracción, como ya mostró Einstein. En esa «pista de baile» curvada incluso los hipotéticos portadores de la gravedad —los gravitones— se mueven de forma caprichosa. Como bailarines que giran a la derecha y a la izquierda, debido a la curvatura del suelo se desplazan hacia lados opuestos. Es un desplazamiento geométrico, en cuya base está
Para la luz (fotones) este desdoblamiento por espín ya es conocido. Pero los gravitones tienen una rotación doble (espín 2), y el efecto resulta el doble de notorio. En el fuerte campo de un agujero negro, los gravitones derechos e izquierdos se separarán mucho. Al captar esa separación, se podría detectar por primera vez cuantos individuales de gravedad. Por cierto, la propia curvatura de Berry fue descubierta por Michael Berry en sistemas moleculares: ese giro que ahora apunta a la naturaleza cuántica de la gravedad.
🎯 Los gravitones tienen el doble de «giro» que los fotones: su rotación interna (espín 2) frente al espín 1 de la luz, por lo que el desplazamiento geométrico es el doble de intenso.