Imagina bailarines en un suelo curvado: los que giran a la derecha se van hacia un lado, y los que giran a la izquierda hacia el otro. Resulta que para las hipotéticas partículas de la gravedad —los gravitones— este efecto es muy real y el doble de fuerte que para la luz. Tal vez así podamos captar la danza cuántica de la gravedad.
🎯 Los gravitones tienen el doble de «giro» que los fotones: su rotación interna (espín 2) frente al espín 1 de la luz, por lo que el desplazamiento geométrico es el doble de intenso.