Basándose en la teoría cuántica de campos en el espacio-tiempo curvo, se ha demostrado que el 'vacío de sabor' de los neutrinos (un estado cuántico especial de partículas que se mezclan) se comporta como polvo y materia oscura fría. En un campo gravitatorio débil, este vacío produce una corrección al potencial newtoniano que se asemeja al potencial de Yukawa. Esta corrección explica de forma natural las misteriosamente planas curvas de rotación de las galaxias espirales, una evidencia clave de la existencia de la materia oscura. Así, la mezcla de neutrinos, bien conocida por los físicos, se convierte en un contribuyente inesperado a la masa oscura del Universo.
Durante casi un siglo, los astrónomos han observado cómo las galaxias giran como si las sujetara una masa invisible. El primero en notarlo fue Fritz Zwicky, y Vera Rubin midió con precisión la velocidad de las estrellas en las afueras. La explicación es la materia oscura, una sustancia misteriosa que, con su gravedad, evita que las estrellas se dispersen.
Nueva hipótesis: la propia naturaleza fantasmal de los neutrinos crea la masa faltante. En el espacio-tiempo curvado, diferentes tipos de neutrinos se transforman continuamente unos en otros, como fantasmas que cambian de disfraz. Estas transformaciones generan energía que, a distancias galácticas, intensifica la atracción. Así, los silenciosos fantasmas se convierten en un pegamento invisible que mantiene unidas las galaxias.
🎯 Cada segundo, unos 100 mil millones de neutrinos del Sol atraviesan la uña de tu dedo meñique.