En el marco del proyecto GINGER (instalación de un conjunto de giroscopios de anillo láser de gran tamaño para pruebas de física fundamental y observatorio geofísico en el laboratorio subterráneo del Gran Sasso, Italia) se ha desarrollado un nuevo diseño de giroscopio que utiliza soportes para suprimir la rotación parásita de origen instrumental y aumentar la longitud del lado del resonador de 1,5 a 5 metros. Basándose en este diseño, se ha creado un prototipo transportable, TRIO, con un lado de 1,52 m. Se han llevado a cabo mediciones preliminares de la velocidad angular de rotación de la Tierra con TRIO. Los datos obtenidos se comparan con los de otros prototipos, incluido el giroscopio de gran tamaño GINGERINO, ya en funcionamiento en el Gran Sasso, para evaluar el rendimiento de TRIO y confirmar la aplicabilidad del diseño al proyecto GINGER.
Dos haces de luz recorren un anillo cerrado en direcciones opuestas. Dado que la velocidad de la luz es inmutable, cuando el anillo gira, uno de los haces tiene que alcanzar un objetivo que se desplaza, mientras el otro avanza más rápido. Su encuentro crea un patrón que permite determinar la velocidad de rotación de todo el sistema. Así funciona el carrusel de luz del instrumento TRIO, construido en el laboratorio subterráneo del Gran Sasso.
Gracias a un diseño ingenioso, el carrusel apenas vibra por sí mismo y su anillo puede ampliarse hasta cinco metros. Esto permitirá no solo seguir la rotación del planeta, sino también captar ondas gravitacionales, ondulaciones en el mismo tejido del universo. Algún día, el instrumento comprobará cómo los objetos masivos curvan el espacio-tiempo, la predicción de Einstein. Los anillos más grandes de este tipo ya alcanzan el tamaño de un campo de fútbol y detectan cómo terremotos lejanos desajustan el ritmo del planeta.
🎯 Los láseres de anillo gigantes, con un perímetro de cien metros, pueden sentir cómo un terremoto en el otro extremo del planeta altera su velocidad de rotación.