Imagina: una estrella, como una naranja, una y otra vez es despojada de su cáscara por un agujero negro gigante. Cada destello es más débil. Resulta que si la estrella gira rápido — como un trompo — pierde más masa al principio. Esto explica el misterio y sugiere que las estrellas provienen de sistemas binarios destruidos. Fascinante, ¿verdad?
Algunos agujeros negros en los centros de las galaxias no destruyen una estrella de inmediato, sino que la van mordisqueando en cada acercamiento. En estos estallidos repetidos, cada nuevo destello es más débil. La clave está en la rotación de la estrella. Una analogía con un molinete de juguete: si gira a favor del viento, la corriente solo mantiene la rotación sin acelerarla. Si la estrella gira en la misma dirección en que la fuerza de marea la atrae, el «viento de marea» se debilita. Como resultado, se desprende menos gas (hidrógeno y helio) y el estallido se atenúa. Pero si la rotación fuera en contra, cada estallido se volvería más brillante — esto lo predijo Chandrasekhar hace tiempo. Aunque estos estallidos se debilitan, es fácil confundirlos con supernovas.
El objeto eRASSt-J045650 confirmó el modelo: cinco estallidos se desvanecieron sucesivamente. Esto apunta a un escenario probable: la estrella era parte de un sistema binario que se desintegró al encontrarse con el agujero negro. Este panorama fue delineado a mediados del siglo XX por Wheeler, basándose en los trabajos de Schwarzschild. En el futuro, el telescopio James Webb medirá la brillantez y la composición de colores de estos estallidos para comprobar la teoría.
🎯 Cuando un sistema binario se desintegra mediante el mecanismo de Hills, una estrella queda atrapada en una órbita cercana y la otra es expulsada a velocidades de cientos de kilómetros por segundo: así nacen las estrellas hiperveloces, que abandonan la galaxia para siempre.