Los astrónomos creían que algunas galaxias masivas antiguas no encajaban en las teorías, pues parecían 'dormidas' demasiado pronto. Pero quizás los científicos solo miraban el centro de estos objetos, como juzgar a una persona por su rostro. Nuevos datos del telescopio JWST mostraron que el color de las galaxias cambia del centro al borde, y eso altera la estimación de su masa. ¿Tal vez estos gigantes cósmicos no sean tan especiales?
Durante mucho tiempo, los astrónomos miraban a las lejanas galaxias como a una ciudad desconocida, estimando su edad solo por la plaza central con catedrales antiguas. El brillante núcleo parecía antiguo, y toda la galaxia se presentaba excesivamente masiva para un Universo joven. Pero el nuevo telescopio James Webb permitió observar los bordes: allí las estrellas son más jóvenes y azules. La diferencia de edad entre el centro y el borde alcanza mil millones de años, como si el corazón de la ciudad se hubiera construido en la Antigüedad y los suburbios se edificaran ayer. Antes, en la espectroscopía (descomposición de la luz), el instrumento captaba principalmente el centro, y la masa se sobreestimaba. El análisis de toda el área mediante fotometría (medición del brillo) redujo las estimaciones, y las galaxias dejaron de contradecir la teoría del Big Bang y la materia oscura, la sustancia invisible que mantiene unidas las estrellas, señalada por la Vera Rubin.
El descubrimiento devuelve coherencia a la imagen de la expansión del Universo, descrita por Edwin Hubble y Georges Lemaître. Ahora los astrónomos planean 'mapas de edad' de las galaxias para entender cómo el polvo cósmico da origen a nuevas estrellas.
🎯 Una de las galaxias se formó cuando el Universo tenía 300 millones de años, como un recién nacido con barba gris.