Un fotón Lyman-alfa en gas denso no es solo luz. Atrapado en un laberinto atómico, se agita, empujando la materia con cada rebote. Miles, millones de veces. Así nace un viento fantasma capaz de barrer cunas estelares enteras. Las primeras simulaciones mostraron que este viento es decenas de veces más fuerte que la luz directa. Quizá fue él quien esculpió las primeras galaxias.
🎯 La línea Lyman-alfa es la línea espectral más brillante del hidrógeno. En nubes ópticamente espesas, un solo fotón puede dispersarse millones de veces antes de escapar. ¡Con cada dispersión transfiere impulso al gas, y en entornos pobres en polvo, la presión total resulta comparable a la de todos los demás fotones estelares juntos!
🎬 La idea de usar la presión de la luz no es nueva: en la novela de Arthur C. Clarke «Cita con Rama», una vela solar atrapa fotones. La retroalimentación Lyα es una «supervela» natural, donde la dispersión múltiple amplifica el efecto decenas de veces, pero aquí puede tanto acelerar como destruir las nubes de gas alrededor de las estrellas.