Apenas un pequeño porcentaje de la distancia decide si habrá un vals eterno o un destello instantáneo. La simulación muestra: en las primeras decenas de órbitas queda claro si la estrella resistirá. La avalancha de destrucción cobra fuerza con cada capa desprendida — al expandirse paradójicamente, la estrella se condena a sí misma. Estos cataclismos son la clave para descifrar las explosiones cósmicas más brillantes.
🎯 La disrupción de marea de una estrella se conoce popularmente como 'espaguetificación' por el estiramiento en hilo. Pero nuestras simulaciones añaden una nueva imagen culinaria: la estrella también se hincha por el calor interno, como un malvavisco en el microondas — primero se convierte en una burbuja y luego explota.