Un equipo de científicos simuló el encuentro entre una estrella como el Sol y un agujero negro en una órbita muy alargada. Resultó que la estrella puede, o bien «adelgazar» poco a poco cediendo material, o bien desgarrarse en un instante si se acerca demasiado. El destello de una ruptura así es visible a distancias enormes. ¿Qué destino le espera a la estrella que decide acercarse demasiado al agujero negro?
Un malvavisco sobre la fogata: si lo acercas demasiado, se hincha y se quema; si lo alejas, solo se tuesta, perdiendo un poco de corteza. Así se comporta una estrella como el Sol (compuesto de hidrógeno y helio), que orbita alrededor de un agujero negro. En el punto de máximo acercamiento, la gravedad del agujero arranca gas. Las simulaciones mostraron un límite claro. Si la distancia cae a aproximadamente 3,45 radios críticos, se desencadena una avalancha. La estrella pierde masa, sus capas externas se hinchan, volviéndose aún más vulnerables, y en unas cuantas órbitas se destruye, creando un destello brillantísimo. En ese momento, crece irreversiblemente la entropía (medida de la dispersión de la energía; introducida por Ludwig Boltzmann). Pero si la distancia es ligeramente mayor, la pérdida de masa expande un poco la órbita. La estrella, como si retrocediera, se aleja por sí misma de la fatalidad. El proceso se vuelve lento y prolongado: estas parejas pueden existir durante decenas de años. Esto conecta dos escenarios: la alimentación tranquila de los agujeros y la ruptura catastrófica. Para verificar las predicciones, ayudarán la espectroscopia, la fotometría y el telescopio James Webb. Las ideas de Karl Schwarzschild y Subrahmanyan Chandrasekhar sobre la materia en gravedad intensa ahora se plasman en modelos computacionales.
🎯 La destrucción de una estrella por un agujero negro a veces se llama «espaguetificación». En las simulaciones descritas, la estrella no solo se estira en un filamento, sino que primero se hincha varias veces, como un malvavisco sobre el fuego.