Los astrónomos miraron hacia el pasado lejano del universo y encontraron galaxias diminutas que, como farolillos brillantes, encendieron el amanecer cósmico. Resultaron ser limpias y calientes, sin polvo cósmico, y producen la mayor parte de la luz ultravioleta que volvió transparente el gas interestelar. Es fascinante, ¿cuántas de estas galaxias aún estarán escondidas en las profundidades del cosmos?
Inmediatamente después del Big Bang, el cosmos estaba lleno de una niebla opaca de hidrógeno. Las primeras galaxias tardaron cientos de millones de años en que su luz disociara esa niebla en átomos transparentes. Era como una ciudad de noche: muchas farolas tenues juntas iluminan las calles; así, el brillo colectivo de las galaxias disipó la oscuridad primordial.
Las observaciones con el James Webb utilizaron el aumento gravitacional de un cúmulo de galaxias y la espectroscopia (descomposición de la luz en colores) junto con una fotometría precisa. Se descubrieron galaxias diminutas, casi sin polvo, cuyo gas arde en las líneas de emisión del oxígeno y el hidrógeno tan intensamente que las estrellas a su lado parecen cinco veces más tenues. Estos objetos resultaron ser un fenómeno masivo: contribuyeron con el 70% de toda la luz ultravioleta necesaria.
El misterio está resuelto: no se requieren fuentes exóticas como agujeros negros. Esto concuerda con las mediciones de la radiación de fondo cósmico (un débil resplandor remanente, descubierto por Arno Penzias) y con el hecho de que la expansión del Universo, demostrada por Edwin Hubble, ayudó a que la luz nos llegara sin obstáculos.
🎯 En algunas de estas pequeñajas, el gas incandescente brilla cinco veces más que todas sus estrellas juntas.
🎬 En '2001: Una odisea del espacio', el monolito despierta la inteligencia en los antiguos humanos. De manera similar, la luz de las primeras galaxias 'despertó' al Universo oscuro, volviéndolo transparente.