Oumuamua surcaba el firmamento a razón de 24 discos lunares por día; los telescopios no lograban disparar a tiempo. Solo advertimos a los viajeros que casualmente aminoran la marcha. Pero es en las tranquilas afueras, donde la carrera angular se congela, donde se oculta el archivo de cuerpos interestelares. Nuevos rastreos enfocarán estas aguas lentas, y entonces cada objeto tenue se convertirá en un paquete procedente de una estrella lejana, portador de la firma química de otra naturaleza.
🎯 1I/Oumuamua aceleró hasta 12,2 grados por día, lo que supone más de 24 discos lunares completos. A esa velocidad, podría haber cruzado todo el cielo en solo un mes.
🎬 Recuerda a la novela de Arthur C. Clarke ‘Cita con Rama’, donde un misterioso objeto cilíndrico atraviesa velozmente el Sistema Solar, dejando a la humanidad perpleja. El problema actual de los rápidos visitantes interestelares revive ese mismo espíritu de descubrimiento y la necesidad de apresurarse para no perder datos únicos.