Los visitantes interestelares cruzan el cielo como balas: los más rápidos y tenues simplemente no alcanzamos a notarlos. Una nueva investigación mostró que, debido a la alta velocidad, muchos de estos objetos permanecen invisibles para los telescopios. ¿Y si en este mismo instante una escuadra espacial entera está pasando a toda velocidad junto a nosotros?
Fotografiar un coche que pasa a toda velocidad es una misión imposible. A lo lejos parece apenas arrastrarse, pero de cerca se convierte en un fantasma borroso. Los astrónomos se han enfrentado a un rompecabezas similar al tratar de avistar viajeros interestelares: cometas y asteroides de otras estrellas. Desde 2017, solo hemos detectado tres, aunque los cálculos predicen millones.
Todo se debe a la velocidad frenética de su desplazamiento en el cielo. Los telescopios identifican objetivos por los cambios en su brillo (fotometría, el arte de pintar con luz), pero si el punto se mueve demasiado rápido, su estela se vuelve borrosa y los instrumentos no tienen tiempo de reaccionar. Los oscuros bloques rocosos solo se hacen visibles cuando están muy cerca de la Tierra, cuando su movimiento es máximo. En cambio, los brillantes cometas envueltos en nubes de gas brillan desde lejos y se arrastran lentamente.
Los cuerpos interestelares más cercanos a nosotros suelen perderse de vista: su velocidad en el cielo es vertiginosa. La mitad de estos tenues vagabundos se mueven a más de 1,5 grados por día, lo que supera la capacidad de muchos telescopios. Para atraparlos, los científicos analizan la luz (espectroscopía), que contiene un código de dióxido de carbono y otras sustancias que se evaporan por la acción del Sol. La cacería se parece a la búsqueda de exoplanetas: hay que detectar una señal fugaz en medio del ruido.
🎯 Oumuamua, el más rápido de los visitantes interestelares, se desplazaba por el cielo a una velocidad de 12,2 grados por día, el equivalente a 24 discos lunares. Solo lo detectaron cuando ya se alejaba del Sol.
🎬 En la novela de Arthur C. Clarke 'Cita con Rama', un enorme cilindro llega del espacio interestelar y sigue siendo un misterio para la humanidad. Los objetos reales son mucho más pequeños, pero su aparición despierta una emoción científica similar.