Enana blanca, densa como un diamante del tamaño de la Tierra, como un carbón al rojo vivo. La estrella compañera le cede hidrógeno — vapor que el campo magnético comprime en un fino cordón en los polos. Allí estalla la micronova. Chandrasekhar y Payne-Gaposchkin explicaron la naturaleza de estas estrellas y la composición de su combustible. El telescopio TESS detectó tal erupción en IGR J17014-4306. La fotometría mostró: durante día y medio la enana brilló miles de veces más. Sin embargo, se consumió combustible equivalente a un copo de nieve. La explosión solo se ve en un haz estrecho, como un faro, y se repite cada 20 días. El carbono y el oxígeno aceleran la erupción, y en los archivos se han encontrado otros 16 eventos similares. La espectroscopía pronto revelará la composición de las eyecciones. Las mismas leyes rigen las explosiones en estrellas de neutrones — restos aún más densos. Una diminuta chispa en una trampa magnética dice mucho.
🎯 Para estallar, a esta explosión le basta con hidrógeno del peso de un copo de nieve.