Las ondas gravitacionales pondrán a prueba una nueva teoría ✎ exprés

Original: "Probing $$\boldsymbol{\Lambda}$$CDM-mimicking $$\boldsymbol{f(Q)}$$ gravity model using gravitational waves from compact binary coalescences"
arXiv:2606.15295 · 2026-06-13 · arXiv non-exclusive · análisis propio · 2 min
Los futuros detectores de ondas gravitacionales podrán captar desviaciones de la teoría de Einstein, si es que existen.

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En 2015, los detectores captaron por primera vez una onda gravitacional —un estremecimiento del espacio que llegó desde la fusión de agujeros negros. Desde entonces, estas señales se han convertido en una nueva ventana al universo para la astrofísica. Pero las ondas gravitacionales pueden hacer algo más: llevan impresa la huella de la propia teoría de la gravedad. Si la teoría de Einstein no es del todo exacta, las ondas de catástrofes lejanas podrían sonar un poco diferente de lo que predice la relatividad general.

Los autores del trabajo tomaron una de esas alternativas: la llamada gravedad f(Q). En ella, la gravedad no surge de la curvatura del espacio, sino de su no-metricidad —es decir, de que al transportar vectores en paralelo, estos pueden cambiar de longitud. A escalas de la expansión del universo, este modelo se comporta igual que el modelo cosmológico estándar con materia oscura y energía oscura, pero en las ondas gravitacionales las diferencias deberían manifestarse.

La fusión de un par de agujeros negros deforma el espacio tan fuertemente que un detector de varios kilómetros de tamaño siente un desplazamiento de milésimas del diámetro de un protón.

Los científicos simularon cómo registrarán estas ondas dos futuros gigantes: el detector subterráneo europeo «Telescopio Einstein» y el estadounidense «Explorador Cósmico». Su sensibilidad será decenas de veces mayor que la de los actuales LIGO y Virgo. Los cálculos mostraron que ambos instrumentos podrán restringir muy estrictamente el parámetro libre del modelo, incluso si la fuente se encuentra a una enorme distancia —hasta un corrimiento al rojo de 5, cuando el universo tenía menos de mil millones de años. Cualquier mínima diferencia respecto a la forma einsteiniana de la señal se hará evidente.

Así, las ondas gravitacionales se convierten en un banco de pruebas para la física fundamental. El suave tañido de los lejanos agujeros negros contará no solo lo que sucedió hace miles de millones de años, sino también las reglas que rigen el propio espacio.

La sensibilidad de los futuros detectores será tal que podrían escuchar la fusión de dos estrellas de neutrones a una distancia cientos de veces mayor que el tamaño del universo visible actual —si tal señal existiera.

La idea de ondas gravitacionales «anómalas» aparece en la novela de Liu Cixin «El problema de los tres cuerpos», donde los extraterrestres utilizan antenas gravitacionales que funcionan con otros principios para comunicarse a velocidades superlumínicas.

Científicos
Albert EinsteinBarry BarishKip ThorneRichard FeynmanRussell HulseFritz Zwicky
Conceptos
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