
Instrumentos que detectan ondas gravitacionales mediante antenas, átomos o configuraciones polares.Los detectores de ondas gravitacionales son instrumentos diseñados para medir las ondulaciones en el espacio-tiempo predichas por la relatividad general de Einstein. Estas ondas son producidas por eventos cósmicos masivos, como la colisión de agujeros negros o estrellas de neutrones, y causan diminutas distorsiones en las distancias entre objetos. El desafío es que estas distorsiones son increíblemente pequeñas, del orden de una milésima del diámetro de un protón, por lo que los detectores deben ser extremadamente sensibles y estar aislados de todas las demás vibraciones.
La primera detección directa de ondas gravitacionales fue realizada por la colaboración LIGO en 2015, confirmando una predicción hecha por Einstein en 1916. La idea de los detectores interferométricos fue desarrollada en las décadas de 1960 y 1970 por investigadores como Rainer Weiss.
El diseño más exitoso es el interferómetro láser, que utiliza una gran cámara de vacío en forma de L con espejos en los extremos. Un haz láser se divide y se envía por ambos brazos, se refleja y se recombina. Si una onda gravitacional pasa, estira un brazo mientras comprime el otro, haciendo que la luz recombinada interfiera de manera diferente. Este cambio en el patrón de interferencia es detectado por un fotodetector. Para lograr la sensibilidad requerida, los espejos están suspendidos en delicados péndulos, y todo el aparato está blindado contra el ruido sísmico. Conceptos más recientes exploran el uso de átomos o membranas para detectar ondas de mayor frecuencia que están más allá del alcance de los interferómetros actuales.
Los detectores de ondas gravitacionales se utilizan para observar eventos cósmicos invisibles para los telescopios tradicionales, proporcionando una nueva ventana al universo y permitiendo pruebas de la física fundamental.
El detector LIGO es tan sensible que puede medir un cambio de distancia menor que una milésima del ancho de un protón a lo largo de un brazo de cuatro kilómetros.








