Los científicos han averiguado que los detectores de materia oscura pueden captar neutrinos solares, partículas diminutas que nacen en las entrañas del Sol. Utilizando la instalación XENONnT, intentaron «oír» estas partículas, pero de momento solo han establecido un límite superior de su flujo. Es como tratar de escuchar un susurro en una habitación ruidosa: los instrumentos ya son lo suficientemente sensibles, solo hace falta tiempo. ¿Qué secretos del Sol se desvelarán cuando finalmente captemos su susurro de neutrinos?
Los detectores de materia oscura son micrófonos de una sensibilidad increíble, capaces de captar un susurro en medio del estruendo de un concierto de rock. Buscan los raros empujones de las partículas de materia oscura. Pero en un nuevo estudio, los científicos sintonizaron estos micrófonos a otro sonido: el débil «crujido» de los neutrinos solares. Los neutrinos son partículas fantasmales que atraviesan todo sin obstáculos. Cada segundo, cien mil millones de estos «fantasmas» cruzan tu uña y no sientes nada. Los neutrinos comunes son ruidosos, pero estos, nacidos del calor del Sol, son casi silenciosos: su energía es mil veces menor.
Cuando un neutrino roza un electrón, el micrófono capta un estremecimiento, como si una diminuta membrana se agitara por una brisa. Aún no se ha atrapado la señal, pero ya está claro: los mismos instrumentos que buscan la sustancia invisible del universo pueden mirar al corazón ardiente de una estrella. La ironía es que la máquina destinada a cazar la sustancia más misteriosa ahora puede contarnos cómo hierve la plasma solar común. Una nueva generación de micrófonos hará esta imagen nítida.
🎯 Los neutrinos abandonan el interior del Sol en un par de segundos, mientras que la luz que vemos tarda decenas de miles de años en salir.