Utilizando datos de NIRSpec y MIRI del telescopio espacial James Webb, se ha detectado un tercer planeta gigante en el sistema de β Pictoris: β Pic d. El planeta fue identificado mediante comparación espectral de plantillas a resolución espectral moderada, lo que por primera vez permitió aislar rasgos moleculares planetarios en el brillante disco residual. En el espectro se observan claras bandas de absorción de CH₄, CO y H₂O. Combinando mediciones de velocidades radiales, astrometría y modelado orbital, el semieje mayor de la órbita supera las 30 UA, lo que coincide con el papel del planeta en la formación del borde interior del disco de polvo. A partir de rejillas de modelos atmosféricos y trazas evolutivas, la masa se estima entre 2 y 4 masas de Júpiter. El resultado demuestra la alta sensibilidad del método de búsqueda espectral para planetas ocultos en discos residuales, difíciles de detectar con imágenes de banda ancha convencionales.
Con la ayuda del James Webb, los astrónomos 'pescaron' un tercer planeta gigante del turbio disco de polvo de la estrella β Pictoris. Ya se conocían otros dos, pero este se escondía en la luz brillante, como un pez en el agua fangosa.
Las imágenes convencionales no ayudaban, así que recurrieron a la descomposición de la luz en colores: esta reveló las huellas de agua, metano y monóxido de carbono. Es como pescar usando un 'olor' químico: en lugar de lanzar la red al azar, emplearon un cebo preciso: una plantilla de líneas moleculares.
El planeta pescado, β Pic d, es de 2 a 4 veces más masivo que Júpiter y orbita muy lejos, más allá de donde Neptuno orbita alrededor del Sol. Con su peso, va esculpiendo el borde interior del disco de polvo, como si arrastrara el lodo. Un año allí dura más de cien años terrestres, y el método en sí abre los ojos: buscar mundos donde antes solo se veía turbiedad.
🎯 Un año en β Pic d dura al menos un siglo y medio: el planeta está tan lejos que una órbita alrededor de la estrella tarda más de 100 años terrestres.