Los destellos de rayos gamma son palomitas de maíz cósmicas. En una cacerola, los granos estallan caóticamente. En el universo, una estrella supernova moribunda se comprime en un agujero negro, una esfera superdensa o un objeto supermagnetizado. A su alrededor se forma un disco de gas, del que emergen chorros de plasma, como los disparos de los granos. Los grumos chocan entre sí, generando luz gamma. Los científicos utilizaron datos de satélites que miden la brillantez y los colores de los rayos, con corrección por corrimiento al rojo (efecto Hubble). Un algoritmo de autoaprendizaje probó miles de variantes y, mediante simulaciones por ordenador, generó destellos indistinguibles de los reales. Incluso un modelo sencillo, en el que los grumos salen como palomitas, predice con precisión los datos observados si se tiene en cuenta la teoría de Einstein. En un segundo, un destello así libera más energía que el Sol en toda su vida, pero debido a las distancias, a la Tierra solo llega una ondulación inocua.
El número de grumos en un destello de rayos gamma sigue la misma regla que la magnitud de los terremotos: muchos temblores débiles y pocos fuertes.