Durante mucho tiempo, los biólogos estudiaban las células escuchando solo una voz en un coro polifónico: por ejemplo, medían la actividad de los genes ignorando cómo está empaquetado el ADN. Es como intentar entender una conversación conociendo un solo idioma. LATTICE lo corrige: el programa aprende cinco 'idiomas' moleculares a la vez, desde la actividad génica hasta las marcas espaciales.
El algoritmo ordena estos datos en una cuadrícula organizada, como una estructura cristalina, y reconstruye el panorama general rellenando los huecos con un método similar a cómo un traductor adivina palabras desconocidas por el contexto.
Este enfoque capta patrones reguladores invisibles para los modelos estándar. LATTICE no solo integra datos, sino que reduce la entropía de la información multidimensional, transformándola en un flujo ordenado, como el agua que abre un cauce. Recuerda a la espectroscopía, donde un haz de luz se descompone en un espectro; solo que aquí se separan y vuelven a unirse señales moleculares.
El nombre LATTICE ('cuadrícula') hace referencia a las redes cristalinas de la física: igual que en un cristal los átomos se colocan en un orden estricto, los datos en una sección de tejido forman una red ordenada.