Un agujero negro no es solo un abismo. Es un caldero ardiente cuya temperatura aumenta a medida que se evapora. Los autores del estudio descubrieron que cuando el calor alcanza un umbral crítico, el agujero parece hervir. Emite partículas superpesadas, esas que habitan en la escala donde cualquier teoría de la gravedad se derrumba.
La radiación de Hawking habitual no es la protagonista aquí. Los cálculos numéricos mostraron que la creación de tales partículas mediante la evaporación ordinaria es siempre más débil. El nuevo mecanismo es una transición de fase, como la del agua a cien grados. Solo que en lugar de vapor, se producen partículas en el límite del conocimiento.
Los investigadores probaron la idea en todo un zoológico de agujeros: con carga eléctrica y magnética, con campos en expansión. En todos los casos, el panorama depende del origen de la simetría y de la fuerza de acoplamiento. Así, el agujero negro se convierte en una herramienta que sondea las capas más profundas de la realidad.
La temperatura de un agujero negro de masa estelar es inferior a la millonésima parte de un grado por encima del cero absoluto, pero un agujero microscópico puede ser más caliente que el Sol.
En la novela 'Hyperion' de Dan Simmons, los agujeros negros sirven como portales, y aquí se convierten en portales hacia el mundo de las partículas fundamentales.