La luz que se aleja de un cuerpo masivo pierde fuerza. Su frecuencia disminuye ligeramente y el color se desplaza hacia el rojo. Los físicos llaman a esto corrimiento al rojo gravitacional. En la teoría clásica todo está claro, pero en cuanto hablamos de cuantos, empiezan las dificultades.
Antes se intentaba describir este corrimiento como el trabajo de una especie de mezclador de modos: un dispositivo que entrelaza diferentes estados de la luz. Pero el modelo hacía aguas. Los autores del nuevo artículo encontraron el quid de la cuestión: el mezclador de modos no tenía en cuenta las sutilezas de la descripción de campos. Propusieron dos remedios. El primero, "natural", proviene de la teoría de campos y trabaja honestamente con un número infinito de estados de la luz. El segundo, más sencillo, está adaptado a sistemas finitos, donde se pueden usar las herramientas habituales de la informática cuántica.
El segundo enfoque es especialmente interesante. Si en la entrada se introducen estados gaussianos de la luz (los más comunes, similares a un rayo láser), el corrimiento gravitacional se convierte en un canal de comunicación perfectamente definido. Se puede estudiar, medir y optimizar, como una fibra óptica, pero curvada por el espacio-tiempo.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2608.03549v1
The gravitational frequency shift of light is well understood in the theory of classical electromagnetism. Nevertheless, its description in quantum theory is not yet fully developed. Recent work pointed out inconsistencies in previously developed models aimed at describing the gravitational redshift as an effective multi-mode mixer (MMM) acting on modes of light, but so far a complete solution of these issues was not obtained. Here, we identify the root cause of the MMM model's inconsistency and provide two complementary approaches to correct it: a "natural" one from a field-theoretic perspective, and another adapted to the language of quantum mechanics of finite-dimensional systems. We show that the second approach allows for modeling of the redshift in a multi-mode transmission setup as a quantum channel that can be characterized using standard quantum information-theoretic techniques when restricting the input states to Gaussian states of light.
En 1976, un cohete con relojes de hidrógeno ascendió a 10 000 kilómetros. Los relojes a bordo se adelantaron respecto a los terrestres en fracciones de segundo, en total acuerdo con las fórmulas de Einstein.