
Multi-messenger astronomy is the study of cosmic events using multiple types of signals, such as gravitational waves and light.La astronomía multimensajero combina radiación electromagnética, ondas gravitacionales, neutrinos y, potencialmente, rayos cósmicos. Los detectores de ondas gravitacionales LIGO y Virgo registran fusiones de objetos compactos mediante las oscilaciones de masas de prueba con una precisión de una milésima del diámetro de un protón. Los telescopios de neutrinos como IceCube escudriñan un kilómetro cúbico de hielo antártico en busca de radiación Cherenkov procedente de neutrinos de alta energía. La sincronización de observaciones ha permitido medir la velocidad de la gravedad (coincide con la velocidad de la luz con una precisión de 10^-15) y determinar que las colisiones de estrellas de neutrones producen efectivamente elementos pesados.
La idea de detectar neutrinos cósmicos se discutía ya a mediados del siglo XX, pero el primer evento real fue la llegada de neutrinos de la supernova SN1987A en 1987, registrada por los detectores Kamiokande-II, IMB y el Observatorio de Neutrinos de Baksan. Las ondas gravitacionales fueron predichas por Einstein en 1916, pero su detección directa se logró recién en 2015 por la colaboración LIGO (Rainer Weiss, Kip Thorne, Barry Barish, Premio Nobel 2017). El gran avance de la astronomía multimensajero ocurrió el 17 de agosto de 2017 con la observación de la fusión de estrellas de neutrones GW170817: la señal gravitacional fue detectada por LIGO y Virgo; 1,7 segundos después, los telescopios Fermi e INTEGRAL captaron un estallido de rayos gamma, y luego cientos de instrumentos en todo el mundo siguieron la emisión óptica, infrarroja y de radio de la kilonova. Este evento confirmó la relación entre las kilonovas y la formación de elementos pesados (proceso r).
Cada mensajero obedece sus propias leyes físicas. Las ondas gravitacionales se describen mediante las ecuaciones de Einstein y viajan a la velocidad de la luz prácticamente sin interactuar con la materia, lo que les permite transmitir sin obstáculos información sobre los procesos más energéticos, como las fusiones de agujeros negros y estrellas de neutrones. Los neutrinos, al tener una masa diminuta e interacción débil, escapan de prácticamente cualquier caldera astrofísica, por ejemplo, de los núcleos colapsantes de las supernovas, donde las densidades son tan altas que los fotones quedan atrapados. Las ondas electromagnéticas ofrecen una imagen detallada de los procesos térmicos y no térmicos, permitiendo reconstruir la composición química, la temperatura y los campos magnéticos. El análisis conjunto utiliza los tiempos de llegada, la dirección y los espectros de las señales para construir un modelo completo de la fuente. Por ejemplo, a partir de la señal gravitacional se determina la distancia y la masa del sistema, y con la identificación óptica, el corrimiento al rojo, lo que proporciona una medida independiente de la constante de Hubble.
Alerta temprana sobre colisiones de estrellas de neutrones y comprensión de los procesos que generan oro y platino.
El 4 de julio de 2012, un agujero negro supermasivo desgarró una estrella, y el detector IceCube registró un neutrino con una energía de 200 TeV, 30 veces superior a la de las partículas del Gran Colisionador de Hadrones; los astrónomos aún debaten si está relacionado con aquel evento.



















