Seis corredores corren por la pista y el viento sopla a su favor. Los jueces no notan el viento y registran un tiempo demasiado rápido. Así, seis galaxias lejanas, similares a láseres cósmicos, hicieron que los astrónomos se equivocaran al medir la velocidad de expansión del universo.
Estas galaxias permiten medir directamente la distancia hasta ellas, sin una larga cadena: la escalera de distancias. Con la distancia y la velocidad de recesión se calcula la constante de Hubble, el número que indica qué tan rápido se expande el universo. Antes, con estas seis galaxias se obtenía un valor que coincidía con la escalera de distancias y contradecía los datos del universo temprano. Pero las seis galaxias se mueven en la misma dirección, como corredores empujados por el mismo viento. Ese movimiento les añade velocidad, y los astrónomos veían una expansión demasiado rápida.
Un nuevo mapa del movimiento de las galaxias, construido con simulaciones por computadora, mostró que tres de los objetos más lejanos de las seis participan en una corriente común. Cuando se tuvo en cuenta ese "viento a favor", la constante de Hubble se redujo a 68–70 km/s/Mpc. Esto coincide con los datos del universo temprano y difiere de la escalera de distancias.
Ahora la sospecha recae en errores en la calibración de la escalera de distancias, no en una nueva física. Los seis corredores siguen corriendo, pero los jueces ya saben del viento, y el resultado se ha recalculado.
Los megamáseres son láseres cósmicos naturales: las moléculas de agua en los discos de acreción alrededor de agujeros negros supermasivos amplifican la radiación de microondas. Sus tamaños angulares y velocidades permiten medir distancias con una precisión de unos pocos por ciento, lo que los convierte en una herramienta valiosa para la cosmología.