Los científicos han descubierto que, después de una colisión, los agujeros negros no empiezan a «resonar» de inmediato. Surge una pausa oculta: una trampa fantasmal que contiene las ondas gravitacionales. El silencio termina con un estallido repentino. Este hallazgo cambia la forma de entender cómo
arXiv:2602.12101 · 2026-02-12