Al incidir casi paralelo a la superficie, un haz de luz se desliza imperceptiblemente a lo largo de ella a una distancia de varios micrones. Ahora este deslizamiento puede controlarse: colocando una nube de átomos de rubidio entre el prisma y el metal, los científicos usan un segundo láser para camb
arXiv:2605.20757 · 2026-05-20