El candidato a estrella de población III LAP1-B (z=6.6), magnificado gravitacionalmente por el cúmulo MACS J0416, es el primer objeto que cumple tres predicciones teóricas: formación en halos de baja metalicidad con T_vir~10^3-10^4 K, una función de masa sesgada hacia arriba y cúmulos de baja masa (~varios ×10^3 M_⊙) de estrellas masivas de Pop III. El objeto es consistente con estrellas jóvenes en un halo de materia oscura de ~5×10^7 M_⊙, que enriquecieron parcialmente el gas circundante. El modelo semianalítico de Visbal et al. (2020) predice aproximadamente una fuente similar en el campo de MACS J0416 a z=6-7. A mayores corrimientos al rojo la abundancia es mayor, pero el aumento de la distancia fotométrica y la menor masa de los halos con estrellas dificultan la detección. Por lo tanto, LAP1-B ha sido encontrado en el corrimiento al rojo teóricamente esperado para las capacidades observacionales actuales.
El telescopio espacial James Webb captó por primera vez la luz de estrellas de puro hidrógeno y helio — precisamente de las que se cree estaban hechas las primeras luminarias tras el Big Bang. Verlas fue posible gracias al gigantesco cúmulo de galaxias MACS J0416: su gravedad actuó como una lupa cósmica, amplificando el débil brillo de la lejana galaxia LAP1-B.
Las estrellas recién nacidas en ella encajan a la perfección con las predicciones teóricas. Surgen en diminutos grumos de materia oscura, el andamio invisible del cosmos. Cada estrella es un auténtico peso pesado, cien veces más masiva que el Sol, y todo el cúmulo apenas suma un par de miles de masas solares. Algunas ya han explotado como supernovas, enriqueciendo el gas circundante con elementos más pesados.
He aquí el giro: las primerísimas estrellas brillaron aún antes, pero su luz es tan débil que ni siquiera el Webb podría detectarlas. LAP1-B no es el principio absoluto, sino una rara oportunidad de ver un pasado casi virgen. Según los cálculos, solo existe uno de estos objetos en todo el cielo.
🎯 La temperatura del gas en las 'cunas' de estas estrellas era más baja que en un horno de pizza — apenas unos mil grados, lo que para los estándares cósmicos es muy frío.