La materia oscura podría esconderse en diminutos agujeros negros remanentes del nacimiento del universo. Nunca se han visto, pero si uno de estos agujeros, con el peso de un asteroide, pasa cerca de un púlsar, su "tic-tac" se desfasaría una fracción de segundo. Y al chocar con un bloque helado más allá de Plutón, el agujero brillaría como una cerilla. Esta idea abre una nueva cacería de lo invisible.
🎯 Un agujero negro con la masa de un asteroide está comprimido a un tamaño menor que un núcleo atómico: atravesaría la Tierra sin tocar un solo átomo.
🎬 En el relato «El hombre agujero» de Larry Niven, un agujero negro microscópico cae sobre Marte, casi como en la cacería real de lo invisible.