Imagina un reloj que en toda la existencia del Universo se retrase solo un segundo. Los ingenieros están dominando la transición nuclear del torio-229: un «tic-tac» suyo dura 641 segundos. Si logran controlar las vibraciones de la red cristalina, se podrán detectar ondas gravitacionales o capturar materia oscura aquí mismo, en la Tierra.
🎯 El torio-229 es el único núcleo cuya transición puede excitarse con un láser ultravioleta común, en lugar de peligrosa radiación gamma. Esto convierte los experimentos en montajes de sobremesa seguros.