En los relojes nucleares de torio-229, un «tic» dura 641 segundos, como un péndulo en melaza. Lo más difícil es eliminar las interferencias del cristal. Si se logra, los relojes superarán todo lo creado hasta ahora y abrirán el camino para verificar teorías fundamentales.
arXiv:2511.13017 · 2025-11-17