Un magnetar es una estrella de neutrones con un campo magnético un cuatrillón de veces más fuerte que el terrestre. A veces expulsa un grumo de plasma, parecido a un globo, dentro del cual se agitan miles de resortes invisibles. La materia se expande casi a la velocidad de la luz, y el destello en sí eclipsa a toda una galaxia en una décima de segundo.
Lo que sigue depende de la densidad de la bola. Si es más densa que el espacio circundante, se produce un estallido de rayos X o gamma: una erupción gigantesca de magnetar. Si la bola es más tenue pero el campo magnético está más retorcido, surge un estallido rápido de radio, una onda de radio capaz de atravesar medio universo. Precisamente estas señales desconcertaron a los astrónomos durante mucho tiempo. Cuanto más retorcido está el campo magnético en la bola, más lento se expande.
Este sencillo modelo vincula por primera vez dos maravillas cósmicas con una sola física. El primer púlsar —pariente de los magnetares— fue descubierto por Jocelyn Bell Burnell; hoy sus sucesores desentrañan los secretos de las explosiones más potentes del universo.
🎯 En una décima de segundo, el destello de un magnetar puede superar la luz combinada de todas las estrellas de una galaxia.
🎬 Como en la película 'Contact', los estallidos rápidos de radio se tomaron al principio por señales extraterrestres.