Los modelos unidimensionales de estrellas no reproducen el espectro observado de la enana M ultrafría TRAPPIST-1: se predice una fuerte absorción de FeH en las bandas de Wing–Ford a 0,99 micras, que en realidad es débil, y la forma del continuo entre las bandas de agua no coincide con las observaciones. El trabajo muestra que las suposiciones sobre el ensanchamiento de líneas por van der Waals afectan críticamente las características espectrales de banda ancha. Usando el código Merged Parallelized Simplified-ATLAS y perfiles de temperatura-presión de PHOENIX, se generaron espectros sintéticos con diferentes intensidades de ensanchamiento. El ensanchamiento mínimo concuerda mejor con el perfil de FeH y el pseudocontinuo. Los resultados indican que los parámetros de ensanchamiento estándar, derivados para estrellas similares al Sol, no son adecuados para estrellas de baja masa, y que el ensanchamiento de líneas moleculares en atmósferas frías requiere revisión. Refinar los métodos para tener en cuenta el ensanchamiento mejorará la precisión de los modelos de enanas M y permitirá determinar con mayor fiabilidad las propiedades de sus planetas.
Los astrónomos escuchan la luz de las estrellas mediante la espectroscopía: la descomponen en un arcoíris y leen las oscuras «voces» de los elementos químicos. Pero la estrella muy fría TRAPPIST-1 no sonaba como predecían los modelos: casi no se oye hierro ni agua, aunque debería haber mucho.
El error estaba en el «volumen» del entorno. En estrellas calientes como el Sol, las moléculas se empujan constantemente y sus voces se funden en una cacofonía: solo escuchamos ruido. En la atmósfera fría y tenue de TRAPPIST-1 hay pocas colisiones, y cada voz suena nítida. Los modelos aplicaban las reglas de una calle ruidosa a una biblioteca silenciosa. Tras la corrección, todo encajó. La mayoría de las estrellas de la galaxia son precisamente esas «silenciosas», y apenas ahora estamos aprendiendo a escucharlas. Ahora podemos buscar agua y rastros de vida en exoplanetas con mayor precisión.
🎯 La estrella TRAPPIST-1 es tan fría que su temperatura es de solo unos 2500 °C, la mitad de caliente que el Sol. Si estuviera en el lugar de nuestra estrella, la Tierra recibiría menos luz de la que recibe Plutón ahora.